domingo, 20 de agosto de 2017

Atentado en Barcelona, el post que nunca quisiera escribir.

Como muchos ya conocemos, el jueves 17 de agosto del 2017, a las 16:50, una célula terrorista del ISIS atentó en la ciudad de Barcelona mediante el atropello masivo con una furgoneta contra turistas y ciudadanos que transitaban por las ramblas.

Las víctimas mortales ascienden a 13, siendo un centenar los heridos.

La noche anterior, una casa de Alcanar (Tarragona) quedaba reducida a escombros tras una violenta explosión que dejaba dos muertos (se empieza a hablar de tres, uno de ellos era el imán Abdel Baki Essati, de quien se dice indujo a los jóvenes terroristas a la radicalización). Tras las investigaciones, se detectó que aparte de la gran cantidad de butano que almacenaban los terroristas en esa casa, estaban listos para emplear triperóxido de triacetona (TATP), conocico como "la madre de Satán", un potente explosivo que junto al butano crearía una potente deflagración.

Los terroristas tenían pensado perpetrar un atentado aun mayor, pero este se vio truncado al detonarse el material explosivo en la casa que usaban como almacén.

La madrugada del viernes 19, tras una operación policial en Cambrils en la que murieron cinco terroristas vinculados a los atentados, también se saldó con la vida de una mujer por apuñalamiento por parte de uno de los terroristas abatidos mientras trataba de huir.

Aunque el cerebro de la operación y la mayoría de los integrantes de la célula terrorista están muertos y alguno detenido, el supuesto artífice de la matanza de Barcelona sigue huido.

Hasta aquí esto ha sido lo acontecido en estos dos últimos días. Quiero trasladar desde aquí un mensaje de pésame a todos los familiares de las víctimas.

Quiero también aplaudir tanto la rápida y eficaz actuación policial y de servicios de urgencias que en cuestión de horas daba cerco a la mayoría de terroristas y trataba por todos los medios con la máxima celeridad de que todo volviera a la normalidad (dentro de lo que cabe, después de sufrir un duro golpe como este), desalojando la zona, trasladando a los heridos y redirigiendo a la gente mientras se llevaba a cabo la búsqueda de los terroristas.

También aplaudo la acción de muchos voluntarios, ciudadanos de Barcelona, quienes fueron a hospitales y a los mismos campamentos donde se atendía a los heridos a donar sangre, quienes se prestaban a dar agua y alimento a la gente que quedaba en medio de las retenciones de las entradas y salidas de la capital catalana por los fuertes controles policiales durante horas, a los taxistas (y miembros de Uber) que prestaron servicios gratuitos para trasladar heridos leves o familiares hacia los hospitales, a Eulen, por desconvocar la huelga (que están en su pleno derecho nos pese a quien nos pese) de trabajadores del aeropuerto de El Prat tras lo sucedido y a todo el que ha tenido voluntad de ayudar y hacer las cosas bien.

Por otro lado, me gustaría pedir a la gente (sumándome a lo que siempre aconseja la policía) que antes de pasar una cadena o una información de segundas o terceras fuentes, la cotejaran con información de fuentes oficiales. Sé que la gente pasa la información que les llega por mensajes de whatsapp a todos sus contactos con buenas intenciones, preocupados por los mensajes que les llegan, pero la realidad es que no somos conscientes de la responsabilidad que tenemos al manejar información, sea verídica o falsa. 
Al pasar información falsa o bulos se genera un estado de alarma y crispación que permite que el bulo se agrande y por consiguiente dar continuidad a la situación de terror.

Los cuerpos de seguridad nacional, la Policía Nacional, los Mossos d'Escuadra, protección civil... están para protegernos y velar por nuestra seguridad. No veo a estos cuerpos alertando a la población mediante whatsapps (no sería muy riguroso). Para ello ya tienen sus propios medios, https://www.policia.es/ o por twitter @mossos, por ejemplo. Estas sí son fuentes oficiales.

Debemos ser más responsables con la información que manejamos y de cómo lo hacemos, pues si propagamos un bulo, aunque sea con la mejor de nuestras intenciones, lo hacemos crecer, volviéndonos cómplices de quien lo empezó.

Pero entiendo que la gente no sepa qué creer cuando incluso la prensa digital (El País, La Vanguardia) y televisiva (TV3) afirmaba que el conductor de la furgoneta se había atrincherado en un restaurante turco, cuando esto nunca sucedió. A veces un rumor es difícil de detectar.

Lo que sí condeno es la falta de ética y moral que tienen algunos; unos por inventarse esta clase de bulos, no sé qué quieren conseguir exactamente, otros por sacar su teléfono móvil y empezar a grabar a los heridos y los muertos, en medio del caos, ya no tratando de ayudar a quienes pudieran necesitarlo, sino entorpeciendo las labores de rescate y auxilio, así como el trabajo de la policía y, finalmente, la absurda moda de contarnos la vida de las víctimas y de sus familiares que tienen algunos medios, me explicaré:

Veo bien que a las víctimas no se las trate como un simple número, son personas, se les debe respeto y respeto también a sus familias, así como también se les debe memoria, pero, en mi opinión, quien debe rendirles memoria es aquella gente para quien realmente eran importantes, familiares, conocidos, etc. Veo hipócrita que tengamos que conocer quienes eran, dónde vivían, qué comían, cuales eran sus programas favoritos, en qué universidad vivían, los nombres de sus padres, abuelos... cuando ocurren dos cosas: 1.- parece ser que si esta gente siguiera viva nos importaría mucho quienes fueran, a qué se dedicaban, quienes eran sus padres, cómo iban a llamar a sus hijos, qué marca de cereales desayunaban... (si ni siquiera sabemos los nombres de nuestros vecinos) ¿qué morbo es ese de tenerlos que conocer cuando están muertos? y 2.- ¿son ellos más importantes y merecen ser más recordados que los 18.000 niños menores de cinco años que mueren al día en todo el mundo? ¿o que los 400.000 muertos en Siria? ¿o que los 1.500 que mueren al año en las carreteras? Tampoco recuerdo que ningún diario hablara de las vidas víctimas de Irak, Turquía o El Cairo (eso sí, dejaban bien claro que fueron cristianos coptos estos últimos). Creo que todos merecen el mismo respeto y consideración.

Finalmente pido a todos y cada uno de nosotros que no odie a los musulmanes por lo que ha pasado, que siga la normalidad y el mismo trato entre nosotros, el respeto y la acogida, ya que ni todos los musulmanes son terroristas ni todos los españoles hemos sido de la E.T.A. ¿no veríais injusto que os trataran de terroristas, os insultaran y os odiaran solo porque ETA era española? A ellos les pasa lo mismo. Conozco gente con miedo de ir solos por la calle por las represalias. Musulmanes que no solo no tiene ninguna culpa de lo sucedido, sino que lo condenan abiertamente y se desvinculan de todo tipo de violencia de esa clase. 
Pido que no se sigan enviando cadenas islamófobas por whatsapp, internet, etc. La vida en la ciudad volverá a la normalidad (para la mayoría de nosotros, por desgracia no ya para todos), dejemos que las fuerzas de orden público hagan el resto.

Ante todo, sentido común y respeto. Seamos humanos.
Barcelona seguirá apostando por la paz como lo ha hecho siempre.

Barcelona de luto, Imagen de eldiariony

miércoles, 15 de febrero de 2017

Entrevista a Diego García en Alquibla:

Hola a todos,

este post lo escribo con cierta alegría, pues podría considerarse desde la revista literaria digital Alquibla http://www.alquiblaweb.com me han hecho mi primera entrevista como escritor.



Así defino Alquibla y el gran trabajo que llevan a cabo desde ese espacio literario:
Creo que  Alquibla es la respuesta a la necesidad de este mundo al acceso libre a la cultura por un medio al que todas las personas puedan acceder. Nos encontramos de lleno en la cultura de la liquidez que el recientemente difunto Zygmunt Bauman sostenía. La cultura analógica es lenta, obsoleta y limitada. La era digital nos obliga a poseer un hambre de cultura casi insaciable. Cuando estamos probando un bocadito de historia contemporánea, un hipervínculo nos redirige a Napoleón, de ahí a Córcega, de ahí a cruceros por el Mediterráneo, cultura griega, Esparta, Gerard James Butler en el papel de Leónidas, cine actual… y en cinco minutos nos hemos recorrido una biblioteca entera. Alquibla es parte de esa biblioteca en la que podemos encontrar escritos, escritores y el acceso a la cultura no dirigida y/o no impuesta.

Podéis ver la entrevista entera en:
http://www.alquiblaweb.com/2017/02/15/entrevista-a-diego-garcia-escritor/


Gracias por vuestra fidelidad y espero que la disfrutéis :)



domingo, 22 de enero de 2017

Un libro ya es más que un amigo, es parte de ti mismo.

¿Quién no ha oído eso de "un libro es un amigo"?
Bueno, pues a estas alturas, en unos tiempos en los que se está despreciando cualquier manifestación cultural si no está ligada a una utilidad, no sentir necesidad o deseo de lectura más que darle la espalda a un amigo es estar olvidándose de uno mismo.

Vivimos en una sociedad de excesivo consumo, en la que la cultura ha pasado a ser de guía a entretenimiento en muy pocas décadas, me atrevería a decir que en los últimos 30 años, y en especial con la llegada de internet.

Será difícil encontrar bibliotecas en casas como las de antes, o estanterías con montones de libros, para cuando alguien tenía un momento deleitarse con una buena lectura.
Quizá dicho así suene muy romántico, enfoquémoslo desde el punto de vista comunicativo:

"Ho anthropos physei zoon politikon esti" (el ser humano es un animal social), dijo Aristóteles hace poco más de 2300 años (que se dice pronto).
Esto significaba, y significa, que el ser humano siente la necesidad de comunicarse, de interactuar, de conseguir metas mayores gracias a la ayuda de otro ser humano.
La importancia de nuestro lenguaje radica en que nos brinda la oportunidad de buscar metas y fines más grandes que las de saciar nuestras necesidades básicas, nos hace buscar soluciones a problemas mayores gracias a la cooperación. Esto se consigue con el entendimiento recíproco al usar una lengua determinada, común.

Pocos siglos más tarde, el senador romano Cayo Tito decía "Verba volant, escripta manent" literalmente (las palabras vuelan, la escritura permanece quieta). A esta frase se le ha atribuido significados opuestos. Primeramente se le atribuyó el significado de "las palabras se las lleva el viento, lo que queda escrito perdura", para finalmente entenderla como que hablar hace que lo que se tenga que decir llegue antes, porque lo escrito (en piedra, en arcilla), se quedaba quieto. Vendría a ser algo así como "hacer correr la voz".

Bueno, si tenemos en cuenta la necesidad comunicativa del humano social y la importancia de que aquello que se quiera transmitir perdure para siempre, obtendremos la escritura como modelo de transmisión de conocimiento.

Pero no habría que confundir la transmisión de conocimiento útil, con la transmisión de conocimiento banal, fugaz, fungible y momentáneo. Ese conocimiento fragmentado que no tratamos de entender y que nos sirve para saber lo que pasa en el mundo (pero no entender lo que pasa) es el conocimiento que extraemos de internet, de leer periódicos on-line, o mejor dicho, leer titulares on-line, que nos generan una idea errónea y errática sobre lo que realmente está sucediendo.

El trato que se le da actualmente a la cultura es el de un bien de consumo y cada vez sirve menos al fin de educar y re-educar o recrearse.
Por ello, cada vez se leen menos libros, porque se necesita tiempo para leerlos y vivimos en la era de la inmediatez. Y eso es una trampa.
Queremos nuestro dinero al momento, queremos nuestro café al instante, queremos saber lo que les ocurre a nuestros familiares, amigos, vecinos en el preciso momento en que hacemos clic, queremos conocer lo que ocurre en la otra punta del mundo... pero claro, eso nos hace pensar que podemos adquirir conocimiento, aprender, enriquecer nuestra mente, encontrarnos o reencontrarnos con nosotros mismos igual de rápido que conseguimos el resto de información. Se trata de un falso silogismo.
Aprender algo lleva tiempo, conocerse a sí mismo incluso más... son cosas que con facilidad se pueden conseguir leyendo libros, no información fragmentada que nos hace saltar de un hipervínculo a otro, tratando de distraer nuestra mente entre salto y salto para poder colarnos algún anuncio publicitario y seguir siendo esos descerebrados consumistas que las grandes marcas quieren que seamos.

Un libro (y recomendaría 3 o 4 al año) puede ayudarte a comprender mejor el mundo en el que vives, puede ayudarte a comprenderte mejor a ti mismo, descubriendo y disfrutando de aquello que te gusta sin darte cuenta ni siquiera de que lo estés haciendo. Un libro te ayuda a adquirir nuevos conocimientos y lo que es más importante, te ayuda a pensar. La capacidad de desarrollar una historia mediante las palabras que estás leyendo te pertenece a ti. La rapidez con la que enlazas una palabra con una idea, y una idea con otra, y generas un entorno con tu esquema mental mientras vas desgranando el libro, te ayudará a ganar agilidad mental, además de tener la mente más despierta, ser más creativo, encontrar soluciones más rápidas para más tipos de problemas y te hará sentir una paz y un bienestar al acabar el libro, que notarás que por fin algo ha calado en ti, no como cuando tratas de leer una noticia medio coherente de camino al trabajo por tu teléfono móvil, o como cuando tratas de insuflarte mil años de historia viendo un vídeo de 10 minutos.

Es una pena, pero descuidamos hasta la educación de los más pequeños y por falta de tiempo, en vez de entretenerles con un libro, o enseñarles la importancia y la grandeza del placer de la lectura, les ponemos una película de Disney y ya los tenemos pegados a su nueva educadora, la caja tonta.
El tema de la educación de los pequeños y jóvenes lo trataré más adelante, mientras, hagámonos un favor, a nosotros, a nuestras neuronas y a la gente que nos rodea:

Leamos más. Leamos mejor.

Don Quijote leyendo. Grabado de Gustave Doré.